Teófilo Guerrero
La obra de William Shakespeare es tan rica y compleja que sus historias dan para mucho, mucho más. A partir de ésta se han dado reinterpretaciones, actualizaciones, analogías, homenajes y revisiones que vale la pena recordar: desde el Guildestern y Rosencrantz están muertos, de Tom Stoppard; Claudius, de Ken Gas; Romeo + Julieta, de Baz Luhrman; sin olvidar la estupenda parodia de Macbeth, efectuada por Alfred Jarry: Ubu Rey. Trabajos que exploran ángulos insospechados de la obra del Bardo de Avon.
En esta ocasión, Steven Berkoff, dramaturgo Británico, se adentra en el corazón y la intimidad de Ofelia y de Hamlet para crear un texto inquietante, de un erotismo sutil, pero no por eso menos atrevido, evocador y provocador al mismo tiempo.
A través del recurso de la literatura epistolar, Hamlet y Ofelia intercambian piropos, coqueteos, jugueteos amorosos y sensuales, que uno querría que terminara con el lógico desenlace de una pareja que se ama y se desea. Pero no es así, porque todos conocemos la trágica historia de Ofelia, la de Hamlet, a la que en esta ocasión Berkoff presta oído y la escucha sufrir, arrobarse de pasión frente a un Hamlet que, fiel a sí mismo y a sus obsesiones, no para de dudar y de ocuparse de otras cosas, menos de Hamlet.
Texto difícil para los actores, por estar desarrollado de manera narrativa, Miguel Lugo se arriesga con actores jóvenes: Mariel Rodríguez y Mario Iván Cervantes, que cumplen con su encomienda de dar voz a esos fantasmas dolorosos de Hamlet y Ofelia, no sin cierta dificultad y algunos escollos en la comprensión del complejo universo propuesto por Berkoff. Lugo, desde la dirección, ofrece un producto fiel a su estilo: limpio, exacto, y preciso en la producción, aprovechando de nuevo el espacio de la Casa Suspendida para crear imágenes y atmósferas interesantes. Además de contar con la presencia imponente de una Señora del teatro de Jalisco: Sara Isabel Quintero, que a pesar de aparecer en la última escena sólo un breve instante, sella la puesta con una interpretación sobria y bien ejecutada.
Vale la pena asomarse por las entretelas de una de las obras más representativas de Shakespeare para conocer aquello que la obsesión y el ánimo de venganza de Hamlet no nos permitió ver en la obra que lleva su nombre.
La secreta vida amorosa de Ofelia
La Nada Teatro
La Casa Suspendida
Avenida Alcalde 830 (entre Jesús García y Gabriela Mistral)
Sábados 20:30 hrs. y domingos 18:00 hrs.
Hasta el 29 de noviembre
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